Dante miró su propia silueta en la pared. Por un segundo, la sombra giró la cabeza para mirarlo de vuelta con unos ojos que no existían en el rostro del hombre de carne y hueso. El extraño desapareció tan rápido como había llegado, dejando tras de sí un rastro de ozono y el sobre cerrado.
El extraño sacó un sobre negro y lo deslizó por la barra.—No es un favor. Es una . La Sombra ya no es solo un reflejo, Dante. Ha empezado a sangrar en la realidad de los demás. LA SOMBRA DE DANTE Un ExtraГ±o En El Bar (Spani...
Dante no se inmutó. Su , proyectada contra la pared de madera, pareció alargarse y ondularse de forma independiente a su cuerpo. Dante miró su propia silueta en la pared
Para los habituales, Dante era poco más que una . Nadie recordaba cuándo había llegado, solo que siempre estaba ahí cuando el peso de la noche se volvía insoportable. Entonces, la puerta se abrió. El extraño sacó un sobre negro y lo deslizó por la barra
—Te han estado buscando, Dante —dijo el extraño, su voz era un susurro frío que cortaba el humo.